Kartoffelsalat 


Para mediados de agosto estaba leyendo “Mi Cocina en Berlín” el tercer libro de mi serie de lectura de verano. Escogí este libro porque he leído el blog de Luisa Weiss, y me gusta, y porque me encanta Alemania. Estoy fascinada con todas las cosas Alemanas, aunque no pueda pronunciar ni una sola palabra… (sólo kartoffelsalat y gluhwein), así que qué mejor que uno de los libros de la serie de lectura tuviera Berlín de escenografía.

Luisa empieza la historia contándonos de su niñez dividida entre dos continentes. Nació en Berlín, de papá Americano y mamá Italiana, pero creció en Massachusetts después de un inesperado divorcio. El ir y venir de nuestra querida escritora entre un continente y el otro le llenó el corazón de nostalgia y de anhelo de regresar a Berlín, algún día.  Y sus múltiples identidades – la de alemana, italiana, y gringa–  la dejaron con una búsqueda continua de encajar con todas sus peculiaridades e idiomas en un mismo lado. Cocinar, no importando en qué idioma estuviera la receta, se convirtió en su mecanismo para afrontar la soledad y la añoranza.

Luisa nos cuenta también de sus años en la maestría en Paris y las aventuras con su novio de la época, Max, Berlinés de nacimiento pero Parisino de corazón.  Como buena historia romántica, Luisa nos cuenta cómo va creciendo el amor, pero nos deja destrozados cuando por ninguna buena razón la pareja se separa, ya que ella tiene que regresar a Nueva York.

Los años en Nueva York son divertidos. Luis se convierte en una editora de libros de recetas y empieza su blog  The Wednesday Chef, en el que comparte con sus lectores recetas e historias culinarias. Pero después de muchos andares, y un fallido compromiso, Luisa se da cuenta que su vida va en dirección contraria  de lo que ella quisiera… todos estos altibajos explicados a detalle en el libro y  acompañados con la receta del platillo que le salvo el pellejo en ese capítulo. Realmente me gustó como entretejió recetas con la historia. Para que no nos quedemos con el antojó o la duda de cómo se prepara esto o aquello, la historia de amor incluye recetas.

Ya se pueden imaginar lo que sigue, hacia dónde, y con quién redirige su vida. Excelente material para una comedia romántica.

Luisa hizo un buen trabajo describiendo el ambiente y vibra de las ciudades en las que se lleva a cabo la historia, Berlín, Nueva York, Paris… y la campiña Italiana. La narración es cotidiana y ocurrente. Se escucha como una buena amiga con la que hace tiempo que no pláticas, muy personal y en partes divertida.

Disfruté mucho la primera mitad del libro, tanto que en plena vacación en la playa con mis amigos me hice perdidiza un par de veces para seguir leyendo. No podía parar de leer…  hasta que Luisa regresó a Berlín, después, la trama fue en picada capítulo tras capítulo y el final estuvo muy aguado. Estiro la historia más de lo debía. La búsqueda de identidad se volvió un poco exagerada. Algunos de los últimos capítulos se leían más como entradas de un blog que como el final de una historia. La trama durante la segunda parte sonó como una desarticulada y aburrida rutina… En fin, fue una divertida lectura de verano, y hace tiempo que quería leer este libro así que estoy contenta de que finalmente lo hice :)

Aquí todos comiendo una rica ensalada de papa en Berlín, verano del 2013.

Aquí todos comiendo una rica ensalada de papa en Berlín, verano del 2013.

Una de las recetas del libro es la clásica ensalada de papá. Rápida y sencilla. Hay dos “equipos” en cuánto a ensalada de papa se refiere, los que la preparan con mayonesa y los que la preparan con vinagre. Ella pertenece a este último. Yo también prefiero las papas con vinagre y mostaza, así que aquí les dejo la receta que viene en el libro de Mi Cocina en Berlín.

Ingredientes

1 libra de papas yukon doradas

3 ½ cucharadas de mantequilla

2 cebollas, finamente picadas

½ taza de vinagre de vino blanco

½ taza de caldo de pollo o caldo de carne

1 cucharada de mostaza Dijon

3 cucharadas de aceite de oliva

1 cucharada de sal

Pimienta al gusto

 

  1. Lave las papas y póngalas a hervir en una olla con agua salada. Una vez que hierva el agua, saqué las papas y déjelas reposar por un par de horas.
  2. Una vez que las papas se enfríen lo suficiente para que las pueda tocar, quíteles la cascara y píquelas finamente en cuadritos o en rebanadas.
  3. Ponga a derretir la mantequilla y añada las cebollas, una vez que estén doradas añada el vinagre, el caldo de pollo o carne, la mostaza y la pimienta. Deje que hierve la mezcla y vierta sobre las papas. Al principio parecerá que es mucho líquido para la cantidad de papas pero las papas lo absorberán al igual que el sabor. La ensalada sabe más rica si la deja reposar un par de horas o durante la noche.

 

7 thoughts on “Kartoffelsalat 

  1. Que delicia la voy a preparar amo las papas y también amo a los alemanes por sus brillanteces, también me encantan los birkenstock, es más quien sabe si los deje algún día besos

  2. Yo tambien soy del equipo de la ensalada de vinagre
    mucho mas ligera que con mayonesa
    y yo se otra palabra en aleman, PROST!

    1. PROST!!!!!!!!!! hahahaha
      Sí Pris, después de que (spoiler alert) rompé su compromiso con el NeoYorquino se da cuenta que está enamorada del Aleman y regresa a Berlín a vivir con él. Después se casa y son felices por siempre, jajaja

    1. Hola Janette,

      Si, puedes usar la harina de almendra para empanizar pescado o pollo. Yo lo he hecho y sabe muy bien :)

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s